03 jul 2017 Publicado en: Bienestar
IDEAS PARA TOMARSE LAS VACACIONES DE INVIERNO CON CALMA

El dormitorio infantil puede ser una divertida invitación a la aventura y el aliado perfecto para el ocio creativo.

Definitivamente, son necesarias. Las vacaciones de invierno aportan esa cuota de distensión que resulta fundamental cuando empezamos a ver a nuestros niños agotados. Tanto, que nos preguntamos en qué estado llegarán a fin de año. 

Son necesarias para reponer energía y olvidarse de rutinas, deberes y madrugones.  Para llevar, aunque sea solo por dos semanas, una vida más despojada, sin corridas, sin horarios, sin estrés. Días ideales para bajar un cambio, o dos, y disfrutar de lo sencillo.

Claro que alguna ida al cine, al teatro o incluso a un centro comercial, puede resultar divertido y provechoso. Pero pasarse quince días de shopping en shopping comiendo pop, no parece una opción demasiado inteligente para cortar con el ritmo acelerado, teniendo en cuenta, además, que una de las grandes razones de las vacaciones de invierno es alejarse de los virus y bacterias que, con los fríos de julio, se instalan en las escuelas y centro de estudio. 

El desafío de los padres será encontrar actividades sencillas que, sin demasiado esfuerzo, privilegien la imaginación y potencien la creatividad de estos pequeños sin clases pero con energía de sobra.


¿Qué hacer?

Dormir hasta tarde

¿Puede haber algo más placentero que desafiar al reloj y levantarse, literalmente, a cualquier hora? Las vacaciones son la oportunidad perfecta para compensar el déficit de descanso que sufren muchos niños, que hasta los 12 años necesitan entre 9 y 11 horas diarias de sueño para rendir adecuadamente. ¡A dormir se ha dicho!


Tarde de juegos de caja

Sobreviven en algún estante, esperando ansiosos las vacaciones o algún apagón de fin de semana. Afortunadamente, no han perdido del todo la batalla contra los artilugios electrónicos y los días de invierno son ideales para desplegar un tablero sobre la alfombra y arrancar la partida.


Cocinar

Meter la cuchara en la cocina es algo que todo niño debería experimentar alguna vez. Subidos a un banquito para alcanzar la mesada, descubren texturas, colores y sabores, pueden darse el lujo de enchastrarse, decorar galletitas y, lo más divertido, ¡ser el primero en probarlo todo!


Leer

Un buen libro, acorde a la edad del niño, puede resultar motivador y atrapante. Sin la presión de la lectura obligada para hacer los deberes, ni el apuro del cuento antes de dormir, las vacaciones ofrecen tiempo de sobra para descubrir historias y cultivar la imaginación. 


Y por supuesto… abrigarse bien y salir a pasear.





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Almohadón de colores

Un almohadón es siempre un detalle que aporta estilo y calidez. Funcional para leer, desayunar en la cama y mimarse en las vacaciones.



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Acolchado infantil

Calentito y acogedor, el acolchado imprime personalidad al cuarto de los más chicos.




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Alfombra multicolor

La alfombra permite a los más pequeños, y sobre todo en invierno, prolongar su mundo y hacer del suelo un universo infinito para el juego.




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Tazas de colores mate

Desayunar en la cama... el gran privilegio de las vacaciones.



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Baúl para juguetes

A guardar, a guardar cada cosa en su lugar… 



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Sábanas de una plaza

¿Quién dijo que las sábanas no pueden ser divertidas?



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